Al final de la novela hay una nota de la autora que dice: “Querido lector, quisiera pedirte un favor. Y consiste en que guardes silencio (…) te ruego que no reveles (…) porque, si se cuenta, se arruina la estructura, el ritmo y el misterio del texto”. Por supuesto, yo no voy a ir en contra de este pedido. La carne es la historia de una mujer, curadora de arte, de 60 años que decide contratar a un gigoló para darle celos a un ex amante. Parece muy simple pero en realidad esconde varios temas, los cuales nos pueden resultar conocidos. El factor común es el miedo: el miedo al fracaso, a no ser querido, a la marginación social, a la muerte, la locura, a envejecer... todo esto narrado con mucho sentido del humor (la protagonista se llama Soledad Alegre, eso ya nos da una pista de cómo será el tono de la historia). Si bien las emociones que aparecen a lo largo de la novela no son tratadas en profundidad, Montero logra que nos pongamos en la piel de los personajes y rellenemos esos espac...
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